#ConMéxicoNoSeJuega: ¡Nosotros también podemos jugar!

Por: Alberto R. León / #DefenderInternet. Estudió literatura, se dedica a la edición de textos con software libre. Blogger sobre temas de interés sobre software libre, literatura, narrativas transmedia.

 Ciudad de México, 13 de junio del 2014

Diez de junio ha sido un día complicado en las calles de la Ciudad de México, ya que en las avenidas del centro se conmemoró un año más de aquel fatal 10 de junio de 1971, cuando por órdenes de la presidencia, fuerzas policiales reprimieron con brutalidad una manifestación de estudiantes de universidades y preparatorias que exigían cosas no muy distantes a las que se exigen el día de hoy: libertad a los presos políticos, libertad de expresión, alto a la represión, mejor calidad de vida, mejores trabajos y por supuesto, mejor educación. Aquel hecho, conocido como Halconazo, dejó como resultado la sangre de una juventud indignada, muerte, desapariciones y una gran cantidad de lesionados.

A 43 años de este suceso, México aún padece del mismo mal, un gobierno abusivo que busca implementar a como dé lugar políticas que favorezcan en todo a privados y gobiernos extranjeros y en nada a los propios mexicanos. Por ello, el mismo 10 de junio diversas organizaciones, activistas, trabajadores, estudiantes y ciudadanos nos plantamos frente a Televisa a plantear cuatro exigencias: 1. Suspensión del dictamen de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones y energética; 2. Un debate y consulta que incluya a la ciudadanía referente a estas reformas que se discuten en el congreso; 3. libertad a los presos políticos; 4. Transparencia en los procesos federales entre México y Estados Unidos. Estas exigencias se plantean días después de la marcha en memoria de la tragedia en la Guardería ABC y el movimiento en internet que recientemente cumpliera un año desde las revelaciones de Edward Snowden; los ánimos de una sociedad indignada no bajaron.

A pesar de que la convocatoria fue amplia y tuvo un desplegado en un diario de importante circulación en México, durante toda la mañana, y desde la noche anterior al 10 de junio, bots de twitter impidieron lograr la consolidación de los hashtags #ConMéxicoNoSeJuega y #10dejunioMx dentro de las principales tendencias a nivel nacional. El ataque fue inusual, pues incontables cuentas falsas se dedicaron a replicar cientos de tuits con estos hashtags para aislarlos y evitar que llegaran a la lista de Trendig Topics, con esto impidiendo visibilizar la convocatoria a la movilización. 

Estas sucias estrategias empleadas con frecuencia por el gobierno en turno, funcionarios de desconfianza y miembros de altos grados políticos, entre otros, no impidieron que los planes cambiaran: tomaríamos Televisa Chapultepec, símbolo mexicano de la desinformación, el control y la opresión que hoy en día, y desde hace ya muchas décadas, atraviesa el pueblo de México.

Foto: Jacobo Nájera / CC BY-NC-SA

Foto: Jacobo Nájera / CC BY-NC-SA

Nosotros fuimos partícipes de la #CascaritaXlaPatria, acción que tomó como tema el mundial de fútbol que se lleva a cabo en Brasil y que ha sido una de las armas políticas más recurrentes de los estados para aprovechar los reflectores del evento y orquestar en lo oscuro sus políticas que en su mayoría son desfavorables para sus países. México padece este hecho, y es que da por casualidad que el senado mexicano votará tanto las leyes secundarias de Telecomunicaciones, como la energética en calendario mundialista, y por si fuera poco, coincidente en las fechas de partidos de México.

Foto: Jacobo Nájera / CC BY-NC-SA

Foto: Jacobo Nájera / CC BY-NC-SA

¿Qué tipo de gobierno piensa que su país es idiota y que por un evento de escala internacional podrá pasar sin la menor resistencia leyes que en cuantiosas ocasiones se han visto en los límites de la ilegalidad y el abuso de políticas públicas para aprovecharse su población? La respuesta a la pregunta es -al menos desde mi experiencia- el mexicano. Sin embargo pienso que se subestiman a los pobladores. Muestra de ello fue la #CascaritaXlaPatria, coordinada por ContingenteMX con ayuda del Congreso Popular. El objetivo era simple, la subversión del fútbol como arma política para regresarlo a la ciudadanía.

Una cancha pintada con gises, tubos enclenques, amarrados con cinta adhesiva para formar una frágil portería y la voluntad de los manifestantes, hicieron de la cascarita un acto político evidente, de manifestación pacífica donde fluyó la diversión y la pasión por un deporte que buscan darnos como placebo para aliviar las penas de una nación fracturada del espíritu. Sin embargo, y aunque personajes como Javier Sicilia, el Fisgón o John Ackerman estuviesen sobre el templete, la cancha improvisada no dejaba de recibir jugadores. ¿Pero, quiénes eran éstos? Jóvenes como Daniel, Iván, Desiré, Gabriel, Dylan, Nashely, miembros de Congreso Popular y de la revista HashTag fueron algunas de las estrellas del balompié que esa tarde decidieron anotar un par de goles para mostrarles a propios y extraños que también ellos pueden divertirse, jugar y participar al mismo tiempo que se unen en una manifestación que buscó ante todo ser plural.

El juego es algo que se ha despojado de la sociedad para colocarlo en el plano del entretenimiento. El hecho de sentir agrado o afinidad por el fútbol no en sí malo o dañino, al contrario, todos compartimos aficiones, gustos, tenemos héroes y pasiones. Pero quien utiliza estas cualidades para inhibir, dictar y controlar a las personas cae en un acto detestable.

La #CascaritaXLaPatria tuvo como objetivo integrar a la comunidad que se reúne para manifestarse y hacerlos partícipes activos de este espacio y tiempo únicos, que se crean y desaparecen, pero que logran romper al menos por unos cuantos minutos la narrativa hegemónica de un poder que adormece a la sociedad, y que también rompe la narrativa de la manifestación tal y como la conocemos.

La acción del día diez nos dejó algo en claro, tenemos que manifestarnos, sí, pero también darle un giro a la lógica para hacerlo. Con esto la manifestación puede llegar a ser más efectiva y benéfica en muchos aspectos. El fomento de la creatividad, la participación activa de las personas, la integración y la pluralidad son tan sólo algunos de los aspectos que este tipo de acciones pueden tener.

Foto: Jacobo Nájera / CC BY-NC-SA

Foto: Jacobo Nájera / CC BY-NC-SA

El día diez, aunque sea por un minuto, el espectador rompió una lógica, esa lógica fue la del espectador que se convirtió en partícipe. De ahí la importancia de esta acción. No se trató de reafirmar prácticas, se trató de romperlas, de manifestar que nosotros tenemos derecho a jugar, a anotar goles a exigir que las políticas sean justas, a reclamar la libertad de los presos políticos, tenemos derecho a reinventarnos y reinventar e incidir en el medio que nos rodea para hacerlo mejor.

Desde el 2013, y a un año y medio del gobierno de Enrique Peña nieto, la sociedad ha sufrido cambios radicales en su configuración. Desde la reforma hacendaria que prometía un avance en la economía de México, hecho que ha sido al día de hoy una falacia comprobada, hasta la imposición de dictámenes en las leyes secundarias dadas al Senado de la República para su aprobación ignorando totalmente las iniciativas ciudadanas, el gobierno de Peña Nieto y la legislatura actual han dejado en claro que puede importar cualquier cosa menos la gente.

@_antipop

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