#AyotzinapaDosAños: El no retorno al que siempre volveremos | Video

Texto: Aldabi Olvera

Video: Ignacio Rosaslanda

Ayotzinapa fue un punto de no retorno, al que sin embargo, siempre volveremos. Para muchas personas en México, como otras grandes crestas de las olas que son los procesos sociales, Ayotzinapa significó un cambio radical en la vida personal, la inserción en una colectividad consciente; pero también la posibilidad de aportar algo.

 

 

Por fortuna o desgracia, no sé si sean las palabras correctas para describir esto, casi siempre es con horrores como Ayotzinapa, o el asesinato de 45 personas en Acteal por grupos paramilitares en 1997, o las muertes de la guerra calderonista que detonaron el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad del 2011, las que se encadenan y forman estos procesos de toma de conciencia. Uso dos anotaciones de Walter Benjamin sobre el trabajo del historiador que ayudan a comprender esto:

“(Hay que) cepillar en sentido contrario el pelaje demasiado lustroso de la historia”. “La historia de los oprimidos es un discontinuo”.

A la luz de estas dos frases, lanzamos la pregunta: ¿Se podrá repetir entonces Ayotzinapa? Si esta pregunta está frente a nosotros, la respuesta tiene anclas en el oleaje del pasado. Antes de Ayotzinapa, el país sufría cientos de ausencias, ausencias que siempre miramos a la luz de la realidad desbordada de hoy: la de un país convertido en una larga fosa de casi dos millones de kilómetros cuya putrefacción hiede en el mundo entero.
Si bien ante esos procesos discontinuos que son la “historia de los oprimidos”, nos nos atrevemos a decir: #FueElEstado, también se nos aparecen enfrente los nombres de Tanhuato, Apatzingán, Nochixtlán.

Y aquí aparece una cita directa de un padre de Ayotzinapa. La voz de don Epifanio abre esta curaduría de frases y pensamientos a dos años de la desaparición forzada de los jóvenes que querían ser profesores:
Lo que ustedes hacen por nuestros hijos nos llena de orgullo, de esperanza, y sabemos que con todos ustedes encontraremos a nuestros hijos, a los miles que nos hacen falta. Nos hemos dado cuenta que no son sólo los 43, faltan miles y esas familias sufren al igual que nosotros.

A esta hora y a este tarde nuestros hijos estaban a salvo, no sabían lo que este pinche gobierno iba a hacer como si ellos fueran los delincuentes. Nuestros hijos son estudiantes, porque deben estar vivos, no tiene delito, son unos niños inocentes. Se equivocó Peña Nieto. Queremos que sea juzgado,  investigado conforme a la ley.

Dos años de un gran sufrimiento para los padres. Aquí estamos, somos campesinos pobres, pero honrados. Nos sentimos cobijados por todos ustedes.
No tengo palabras para decirlo.  Me salen de mi corazón. Un abrazo para todos ustedes porque nos han demostrado que somos mexicanos y hermanos y ya no podemos vivir con tanta violencia.
Por eso salimos a otros países. También está lucha le pertenece al mundo. Están 43 butacas esperándolos y nosotros los recibiríamos en la puerta de la normal.
Caminaremos con ustedes gritando, queremos a los 43 y miles de desaparecidos. Porque somos mexicanos y merecemos vivir.
Lo único que tenemos los pobres son nuestros hijos. Estas palabras de don Mario. Don Celso no habla castellano, pero ahí se encuentra, sentado, mirando, como siempre.  Doña Hilda suelta: Nuestros hijos no tienen precio. Ningún padre aceptaría dinero de este maldito gobierno. Y al final se escucha: No quisiera estar aquí pero en este lugar nos puso el maldito gobierno desde que se llevó a nuestros hijos.

Algunas ideas se desprenden después de estas frases y de las fotografías y testimonios que presentamos a partir de la larga caminata que fue la marcha a dos años de Ayotzinapa. Que sirvan estos puntos para volver siempre Ayotzinapa, y recoger de ella elementos liberadores hacia el futuro.

  • 1.- Que aún con la confianza rota y el país desgarrado, habrá siempre miles de personas que abren las puertas de sus corazones y hogares.
  • 2.- Que la independencia y la autonomía no son eslóganes, es el camino que las familias siguen para buscar a sus seres queridos: “Con o sin el Estado, seguiremos buscando”, me dijo alguna vez Leticia Hidalgo, integrante de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León.
  • 3.- Que las familias no son las que la derecha del Frente Nacional por la Familia quiere representar, una familia es donde está la convicción y que las familias de los 43 son una red de dolores y saberes que se extiende hasta quien sea.
  • 4.- Que hay despertares y después de ello no se pueden cerrar los ojos.
  • 5.- Que muchas de las familias de Ayotzinapa son indígenas, hablan el castellano, y que este ataque fue también un ataque al México del subsuelo.
  • 6.- Que no hay dolor más grande que un luto incompleto por un hijo.