Fotogalería: A 16 años del feminicidio de Lilia Alejandra, un poco de ruido in memoriam

Ciudad de México a 20 de febrero de 2017.- Lilia Alejandra tenía 17 años, era estudiante de preparatoria, era mamá de Jade y Kaleb, soñaba con ser periodista. Un 14 de febrero de 2001, alguien consignó su destino en Ciudad Juárez, como el de muchas otras adolescentes: desapareció al salir de la empresa “Servicios Plásticos Ensambles S.A.”, la maquila donde trabajaba, y 6 días después, el 21 de febrero de ese año, su cuerpo fue encontrado –abandonado en un baldío- con huellas de tortura sexual.

Desde entonces, Norma Andrade y Malú García Andrade –mamá y hermana de Lilia Alejandra- han luchado para que los feminicidas de la menor sean identificados y llevados ante la justicia y, sobre todo, para que las mujeres dejen de ser asesinadas. Ellas se convirtieron, como otras tantas personas que buscan saber qué pasó con sus seres queridos, en defensoras de derechos humanos. Fundaron al lado de Marisela Escobedo “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”, organización que agrupó a las madres cuyas hijas fueron víctimas de feminicidio o fueron desaparecidas.

Cruces y carteles en memoria de Lilia Alejandra. Foto: @giseleando

Han pasado ya 16 años desde que Lilia Alejandra salió de su casa. Norma y Malú han vivido todo tipo de hostigamientos y agresiones, desde atentados contra su vida (el más reciente fue el pasado 27 de enero cuando la camioneta en donde viajaba Malú fue baleada, a pesar de contar con un esquema especial de protección), la ejecución de su compañera de lucha, Marisela Escobedo y el exilio forzoso de la familia en la Ciudad de México: “Quienes nos atrevemos a levantar la voz somos amedrentados por osar ponernos en contra del gobierno”, explica Norma en entrevista a Másde131.

 

Norma posa junto al mural con el rostro de su hija. Foto: @giseleando

 

Norma se aferra a buscar justicia: “No estamos todas, faltan ellas, le faltan a la sociedad en general”. A pesar de los obstáculos la esperanza queda, como cuando logró evitar que se destruyera el material biológico encontrado en el cuerpo de su hija.

“A diferencia de otros casos en Ciudad Juárez, gracias a la perseverancia de Norma, se logró resguardar material biológico que fue encontrado en el propio cuerpo de Lilia Alejandra” nos explica Micheel Salas, una de las abogadas del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social –organización que representa el caso-. De ese material lograron extraer un perfil genético en el año 2010 que demostró, “gracias a la base de datos del gobierno de Chihuahua, que uno de los agresores es familiar directo (hermano) de un policía adscrito a la Fiscalía de Homicidios de Ciudad Juárez” amplía Salas.

“Este agresor no sólo privó de la libertad, torturó y asesinó a Lilia, sino a otras 4 niñas en 1993, 1994 y 1996”. Dos de las niñas tenían 13 años, una 14 años, otra de 16, y Lilia de 17. Es un grupo que se dedicaba a cometer feminicidios en Ciudad Juárez, esto está acreditado con evidencia” remarca la abogada.

Otro de los logros de Norma ocurrió en marzo de 2012, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió su caso, como notificó en la resolución 59/12. Actualmente sigue el procedimiento, se encuentra en la “fase de fondo”, momento procesal en donde esta instancia internacional recaba la información necesaria para poder emitir una resolución y turnar el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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En este 16º aniversario luctuoso, se celebró un evento cultural frente a la nueva representación del gobierno del estado de Chihuahua, “para hacer ruido en memoria de Lilia Alejandra”, como dijo el vocalista de “Casa Verde”, grupo de fusión reggae que al lado de soneras, hiphoperas, performanceras y artistas de la gráfica se presentaron en el evento.

“Estamos en la representación de Chihuahua porque hay un cambio de gobierno” señala la abogada Salas que a pregunta expresa de sí esto implicar dar un voto de confianza a Javier Corral, explica que “es más que un voto de confianza, es el beneficio de la duda y creemos que puede ser un factor de cambio que haga que las cosas avances y que se concreten esas promesas acumuladas en 16 años. [El nuevo gobernador] tiene que demostrar que este es un gobierno distinto”.

Al evento acudieron otras madres, como Irinea Buendía, que tras una tortuosa batalla logró la detención del feminicida de su hija, Julio César Hernández Ballinas, comandante de la Policía Judicial del municipio de Chimalhuacán, Estado de México y entonces pareja de  Mariana, la hija de Irinea.

Como señala Norma: “no hay que dejar que se pierda la memoria”.

 

Irinea y Norma se abrazan en su dolor pero también en su lucha contra la impunidad. Foto: @giseleando

 

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