Jurisdicción Indígena: La lucha por el reconocimiento de su identidad

El racismo aqueja a las  personas, nuestras ciudades y comunidades en América Latina; los síntomas son variopintos, uno de los más graves y poco diagnosticados se encuentra en el cuerpo jurídico de todos y cada uno de los países que componen Latinoamérica.

Como decendientes de la modernidad, los estados latinoamericanos adoptaron sin chistar el monopolio de la creación y aplicación del derecho; los congresos (y muchas veces los titulares de los poderes ejecutivos) utilizando la falacia retórica de ser los representantes de la voluntad general impusieron violentamente a sus países inherentemente multiculturales un derecho homogeneizado, monoclase, “racionalmente creado” pero ajeno a la realidad de sus destinatarios. Un derecho una nación, ahí estaba el proyecto.

Hasta antes de la modernidad el derecho no era más que otro espejo en el que los distintos pueblos reflejaban quiénes eran, como eran, qué consideraban importante. Prohibir las diversas expresiones jurídicas fue igual a buscar exterminar a los pueblos de donde estas nacían: no más zapotecos, awá, mapuches o k´iches estos debían convertirse en mexicanos, colombianos, argentinos y guatemaltecos…o ser exterminados.

Hoy en día la mayoría de los Estados de América Latina siguen siendo reacios a romper con el monismo jurídico que los caracteriza; si bien, varios han puestos en sus constituciones que son países multiculturales y al menos en el discurso se habla del respeto del estado hacia los pueblos indígenas, en el día a día se siguen despreciando y reprimiendo sus expresiones jurídicas tradicionales.

Guatemala discute actualmente propuestas de reformas a su constitución que atienen a la impartición de justicia, una de ellas versa sobre el reconocimiento de la “jurisdicción indígena” es decir la resolución de conflictos a través de los procedimientos tradicionales de cada pueblo, “juicios” autóctonos si así se quiere ver.

Esto ha molestado a quienes creen que el derecho es su patrimonio exclusivo: los abogados. Compartimos este excelente ensayo escrito por Diego Vásquez Monteroso publicado por nuestro medio amigo Plaza Pública. Diego desmonta los argumentos de quienes se resisten a hacer del derecho un instrumento de justicia para continuar utilizándolo como un mecanismo de control y de racismo institucionalizado:

Da click aquí o en la imagen para leer el ensayo:

Vista del panorama entre Quetzaltenango y Totonicapán, área de pertenencia jurídica de los 48 cantones. Simone Dalmasso. Imagen tomada de @plazapublicagt

@celso_mex