“Migration”, un nuevo pretexto para escuchar a Bonobo

(Ciudad de México).-  El pasado 13 de enero, Casete Agricultura Digital organizó la primera escucha del nuevo disco del compositor y DJ británico Bonobo en las instalaciones de La Roma Records. Después de este evento realicé algunas notas sobre la importancia de uno de mis músicos favoritos en la actualidad.

En 1991 el mundo de la música estaba guiado por los grandes sellos disqueros, los grandes éxitos radiofónicos y por supuesto, las grandes bandas que se iban de gira y recaudaban millones de dólares vendiendo discos. Ese año marcó la ola de toda una década, salieron a la venta discos tan emblemáticos como Nevermind de Nirvana y el disco debut de Pearl Jam; el sonido de Seattle emergía de entre el hard rock y el new wave de la década pasada. En ese mismo año ocurrieron dos hechos que cambiarían la música en la segunda década de los 90 y la primera del 2000: la publicación del disco Blue Lines de Massive Attack y la fundación del sello discográfico Ninja Tune.

Ambos hechos tendrían consecuencias para la música popular que hasta hoy pueden ser escuchados; temas como Unfinished Sympathy o Hymn of The Big Wheel marcaron el sonido de la segunda mitad la década de los noventa y cuando salió Protection – su segundo disco – afianzaron ese sonido y dieron paso a otras bandas. Mientras que Ninja Tune comenzó como una pequeña compañía que grababa DJ´s de música electrónica y básicamente de breakbeat; su primer disco editado Zen Brakes de Bogus Order,  muestra ya una clara tendencia hacia lo experimental y la búsqueda de un sonido único, características que marcarían a esta disquera hasta el día de hoy.

Entre los músicos que llenaron las filas de Ninja Tune en esa primera década estuvieron: DJ Food, ColdCut, Hex, 9 Lazy 9, Fat Boy Slim, Funki Porcini, The Herbaliser, Dj Vadim, Up Bustle and Out, Amon Tobin, Ryuchi Sakamoto, Mr. Scruff, Cliford Gilberto, Roots Manuva y The Cinematic Orchesta. A partir de 1997, cuando salieron los primeros discos de Herbaliser, DJ Vadim y Amon Tobin, era muy evidente que esta disquera apostaba por llevar a  las pistas de baile una mezcla de distintos ritmos como reggae, rap, soul y funk, así como una fuerte búsqueda de nuevas texturas y paisajes sonoros, lo cual implicaba que la música experimental y de una propuesta arriesgada no estaba exenta de ser bailable y ligera.

En 1999, Fly Casual Recording produciría Scuba – el primer sencillo de Bonobo – con 3 temas del artista y un remix a cargo del Dj brasileño Amon Tobin. Un año después, el primer disco de Bonobo vería la luz a cargo de True Thoughts; sin embargo sería hasta el lanzamiento de Animal Magic que este músico se convertiría en uno de los pioneros del Downtempo. Este nuevo género se caracterizó por tener baterías provenientes del trip hop y rap, sampleos de bajos muy característicos del jazz pero con velocidad disminuida, algunas trompetas y voces modificadas que servían de líneas melódicas, algunas de ellas tomadas de diálogos de películas antiguas o discursos. Una de las grandes aportaciones de Bonobo a la música electrónica fue lograr que sus composiciones tuvieran un toque de nostalgia que se podía añorar a pesar del uso de todos los recursos tecnológicos disponibles.

A partir de ese momento Bonobo construiría una serie de discos que darían un giro a la música electrónica de manera casi imperceptible; la introducción de cantantes de R&B, la cada vez más marcada influencia del trip hop junto con este tipo de trabajos vocales y de acompañamiento de cuerdas. Cantantes como, Bajka, Andreya Triana, Fink y en este último disco, Rhye, han dado a la música de Bonobo una particular sonoridad que lo ha puesto en la vanguardia de la música electrónica inglesa en los últimos años, al mismo tiempo que condujo al trip hop a una exploración sonora distinta que la de sus fundadores. En este sentido, Bonobo marcó el sonido que sería característico de Ninja Tune, la disquera que le produciría tres de los discos que lo definirían: Days To Come, Black Sands y North Borders.

Migration, el nuevo disco de Bonobo, mantiene en muchos sentidos ese “aire” de nostalgia, pero de cierta forma se siente menos, y es porque a pesar de que mantiene las voces de fondo como líneas melódicas y las baterías del trip hop, el acompañamiento de sintetizadores y pianos es distintos, a veces parecería con toques de house o trans lo cual lleva, de nuevo, a un lugar distinto dentro de la música electrónica.

El disco ya está en todas las plataformas y la segunda semana de enero salió a la venta el vinil.

@arqueorock