The increase in “alt-right” movements and thinking – El incremento movimientos y pensamiento de “derecha alternativa” |2| Serie #WomxnsMarchVoices

By Joan Dinkelspiel       (Revisa la traducción *⤵︎ )

(Seattle, Washington State).- I marched in the Seattle’s Womxn’s March on January 28th.  Many women in pink pussy hats and many men made up a stream of 175 thousand marchers who walked a 3.6-mile route through downtown Seattle. 

It took 6 hours with such a crowd, but was well worth the walk under a winter sun with an outpouring of energy and care in support of women and our “democratic ideals”. Many held signs showing strong resistance to Trump and his views on women, abortion, immigration, Muslims, etc.  Not one arrest was made  — a very peaceful march.           

         Until Trump’s election, I didn’t realize how much of a bubble I live in here in coastal Seattle.  With “alt-right” movements growing in several European countries, the UK and here in the US, I have a better appreciation for the good sense and compassion of my neighbors.  

I wonder why such an increase in “alt-right” thinking: Perhaps its born out of fear and concern for climate change and environmental degradation — a growing sense for many that the security of their homes and homeland is threatened.  A concern for many is the loss of good paying jobs, and this loss is blamed on jobs going to other countries and on illegal immigrants taking our jobs.  A major reason for the loss of jobs is actually the increased use of technology in manufacturing. 

Unfortunately, Trump and others seem intent on stirring up racist fears of the “Other” (Mexicans, other Hispanics, Syrian refugees, Muslims, Native Americans, African Americans, etc.) as the source of job loss, crime, and other social problems and place the blame “out there.” 

         I’m happy to say that in Seattle many of our elected officials and citizens do not agree with Trump. Today Seattle again spoke out vigorously against Trump’s latest immigration ban.  I think most people in Seattle are also opposed to Trump’s proposed wall to keep people from coming into the country across its southern borders. 

I am reminded of similar nationalistic ideas that existed in the early 1940s when nations wanted to close down their borders and disallow immigration to solidify their sense of nationhood and power.  I shudder to think of the extreme examples of nationalism in the genocides in the 20th century to make populations “pure”.  

         While today’s trends are frightening nationally and internationally, I was heartened by Seattle’s Womxn’s March and by the demonstrations in the days following that resist Trump, speak for peace, compassion, the sanctity of our sanctuary city, love of our neighbors and for the rights of immigrants wanting to come to the United States.  Many in Seattle are heartened by the Pope’s words about building bridges not walls. 

  • * Traducción           

nota: la preferencia del orden del idioma es de acuerdo a la lengua madre de quien escribe.

(Seattle, Estado de Washington).- Participé en la Marcha de las Mujeres en Seattle el día 28 de enero.  Muchas mujeres, con sus gorros rosa, y muchos hombres, crearon un verdadero río de 175,000 manifestantes, caminando 3.6 millas a través del centro de Seattle. 

Con tanta gente, la caminata nos tomó 6 horas, bajo un sol invernal y rodeadas de un efluvio de energía positiva y apoyo a las mujeres y los ideales democráticos.  Muchas llevaban cartelones indicando resistencia a Trump y a su perspectiva sobre las mujeres, el aborto, inmigración, los musulmanes, etc.  No hubo ni un solo arresto –fue una demostración muy pacífica.

     Antes de las elecciones de Trump no me había dado cuenta de lo insular que es vivir en Seattle.  Ahora veo como crece el movimiento de “alta-derecha” en varios países europeos, en Inglaterra y en los Estados Unidos, y le tengo aún más aprecio al buen sentido común y la compasión que muestran mis vecinos.  Me pregunto por qué ha aumentado tanto el pensamiento “derecha alternativa”.

Quizas por miedo  al cambio y preocupación sobre el cambio climático y la degradación ecológica — la sensación de que nuestros hogares corren peligro.  Quizas por el miedo a la pérdida de empleos buenos, y la mal-atribución de esta pérdida a los países extranjeros y los inmigrantes, a pesar de que la verdadera razón es el cambio en la tecnología. Desgraciadamente Trump y sus seguidores insisten en incrementar el miedo al “Otro” (mexicanos, otros hispanos, musulmanes, grupos indígenas, afro-americanos, etc.) culpándolos por la pérdida de oportunidades de empleo, por el crimen y otros problemas sociales, como si todos los problemas vinieran de afuera.

Estoy orgullosa en decir que Seattle, sus habitantes y sus oficiales electos, no están de acuerdo con Trump.  Hoy Seattle ha vuelto a expresarse vigorosamente contra la orden de Trump contra la inmigración.  Mucha gente en Seattle también se oponen al muro anti-inmigración del Sur, propuesto por Trump.  Todo esto me recuerda las ideas de los años 40s cuando muchos países querían cerrar sus fronteras para solidificar su nacionalismo y poder.  Me horroriza pensar en los extremos de nacionalismo que resultaron en los genocidios del siglo XX.

Estas tendencias nacionales e internacionales son de dar miedo, pero me alienta la Marcha de las Mujeres y las manifestaciones durante los siguientes días, oponiéndose a Trump, hablando sobre paz, compasión, nuestra ciudad como santuario, el amor al prójimo y los derechos de los inmigrantes.  Muchos en Seattle nos sentimos alentados por las palabras del Papa invitándonos a construir puentes, no muros.